Una hormigonera, una bomba portátil, un elevador, una cortadora o una máquina de taller pueden parecer cargas sencillas hasta que el diferencial dispara sin una causa visible. Elegir un diferencial para maquinaria ligera no consiste solo en igualar el amperaje del magnetotérmico. Hay que valorar la electrónica incorporada, el esquema de alimentación, las corrientes de fuga previstas y el nivel de continuidad de servicio que necesita la instalación.
Un diferencial mal seleccionado puede provocar dos problemas opuestos: disparos intempestivos que paran el trabajo o una protección insuficiente frente a contactos indirectos. En instalaciones profesionales, ambos tienen coste. Por eso conviene definir la aplicación antes de comprar una referencia de 2 polos, 4 polos, tipo A, F, B, inmunizado o auto rearmable.
Qué protege un diferencial en maquinaria ligera
El interruptor diferencial detecta una diferencia entre la corriente que sale por los conductores activos y la que regresa. Si existe una fuga a tierra superior a su sensibilidad nominal, desconecta el circuito. Su función principal es limitar el riesgo asociado a defectos de aislamiento y contactos indirectos, siempre como parte de una instalación correctamente diseñada, con puesta a tierra y protecciones magnetotérmicas adecuadas.
No protege el motor frente a sobrecargas ni frente a cortocircuitos. Tampoco sustituye a un guardamotor, un relé térmico o una protección específica del fabricante. En una máquina con motor, electrónica de control y cableado móvil, cada protección tiene una función distinta. Confundirlas conduce a cuadros mal resueltos y a averías difíciles de localizar.
También hay que diferenciar entre el diferencial instalado en el cuadro que alimenta la máquina y un equipo integrado en la propia maquinaria. Si la alimentación procede de una toma existente, hay que comprobar qué protección hay aguas arriba para evitar falta de selectividad o la repetición innecesaria de diferenciales de 30 mA.
Tipo de diferencial: AC, A, F o B
La elección del tipo depende de la forma de la corriente residual que puede generar la carga. Este punto es especialmente relevante porque la maquinaria ligera incorpora cada vez más variadores, fuentes conmutadas, rectificadores, controles electrónicos y motores de velocidad regulable.
Tipo AC: solo para cargas muy simples
Un diferencial tipo AC está diseñado para detectar corrientes residuales alternas sinusoidales. Puede ser válido en circuitos muy básicos, con cargas puramente resistivas o motores convencionales sin electrónica relevante. Sin embargo, no es la opción adecuada por defecto cuando la máquina incorpora control electrónico o componentes que puedan generar corriente residual pulsante.
En una instalación nueva o una sustitución técnica, conviene revisar la documentación de la máquina antes de optar por tipo AC. Elegirlo solo por precio puede causar incompatibilidades o dejar sin cobertura adecuada ciertos defectos de fuga.
Tipo A: la opción habitual con electrónica monofásica
El diferencial tipo A detecta corrientes alternas y corrientes residuales pulsantes de componente continua. Por eso suele ser la elección habitual para maquinaria ligera monofásica con electrónica básica, fuentes de alimentación, regulación electrónica o rectificación de media onda.
Una hidrolimpiadora profesional, una bomba con controlador electrónico o una herramienta de bancada pueden requerir tipo A aunque su potencia no sea elevada. La potencia nominal no define por sí sola el tipo de diferencial. Lo determina el comportamiento eléctrico real de la carga.
Tipo F: indicado ante variadores monofásicos
El tipo F está orientado a aplicaciones con variadores de frecuencia monofásicos y cargas que generan corrientes residuales con frecuencias compuestas. Ofrece una respuesta adaptada a determinados equipos con motores regulados, como bombas, ventilación, climatización o maquinaria con control de velocidad.
No todos los variadores exigen tipo F, pero cuando el fabricante lo indica o se producen disparos con un tipo A correctamente dimensionado, es una alternativa que debe valorarse. Revisar el manual técnico del variador es la forma correcta de decidir.
Tipo B: para convertidores y corriente continua residual
El diferencial tipo B detecta corrientes residuales alternas, pulsantes y continuas suaves. Se utiliza cuando la instalación incorpora convertidores de frecuencia trifásicos, rectificadores, cargadores específicos, maquinaria con electrónica de potencia o aplicaciones donde pueden aparecer componentes de corriente continua que afecten al funcionamiento de otros diferenciales.
Es una solución más especializada y de mayor coste, por lo que no debe instalarse sin necesidad. Pero tampoco conviene sustituirlo por un tipo A cuando el fabricante de la máquina o del variador requiere expresamente tipo B. En ese caso, el ahorro inicial no compensa el riesgo técnico ni la falta de conformidad de la instalación.
Sensibilidad: 30 mA, 100 mA o 300 mA
La sensibilidad se expresa en miliamperios y define la corriente diferencial a partir de la cual el dispositivo debe actuar. Para circuitos que alimentan tomas de corriente o equipos accesibles durante el uso, 30 mA es habitualmente la sensibilidad utilizada como protección adicional de las personas.
En cabeceras de cuadro o líneas donde se busca protección frente a incendios y coordinación con diferenciales aguas abajo, pueden emplearse sensibilidades superiores, como 100 mA o 300 mA, según el diseño de la instalación y la normativa aplicable. Un diferencial de 300 mA no sustituye a uno de 30 mA en un circuito que requiere protección adicional de las personas.
En maquinaria con filtros EMC, variadores o varias fuentes de alimentación, las fugas permanentes pueden sumarse. Si se conectan demasiados equipos bajo un único diferencial de 30 mA, aparecerán disparos sin que exista un defecto de aislamiento. La solución no debe ser aumentar la sensibilidad de forma automática: puede ser dividir circuitos, medir fugas reales o seleccionar un tipo de diferencial compatible con la carga.
Número de polos y corriente nominal
Una máquina monofásica de 230 V requiere normalmente un diferencial de 2 polos, mientras que una alimentación trifásica de 400 V requiere un equipo de 4 polos. En redes trifásicas con neutro, el neutro también debe pasar por el diferencial. La configuración de polos debe corresponder con el sistema de distribución, no solo con el conector de la máquina.
La corriente nominal del diferencial, por ejemplo 25 A, 40 A, 63 A o superior, debe ser igual o mayor que la corriente máxima prevista en el circuito y estar coordinada con las protecciones aguas arriba. No se selecciona por la potencia de una sola máquina si el diferencial alimenta varios receptores.
Además, hay que comprobar el poder de corte condicional y la coordinación con el magnetotérmico o fusible que protege frente a cortocircuitos. El diferencial no está diseñado para interrumpir por sí solo una corriente de fallo elevada. En cuadros de obra, talleres y pequeñas instalaciones industriales, este detalle es tan importante como elegir correctamente el tipo A, F o B.
Cuándo conviene un diferencial inmunizado SI
Los diferenciales inmunizados, identificados habitualmente como SI o alta inmunidad, están diseñados para soportar mejor perturbaciones transitorias y determinadas corrientes de fuga que pueden causar disparos no deseados. Son especialmente útiles en circuitos con electrónica, maniobras de motores, equipos con filtros, iluminación LED industrial o líneas expuestas a sobretensiones y perturbaciones.
No convierten un tipo AC en apto para un variador ni sustituyen la elección correcta del tipo de diferencial. Un tipo A-SI, por ejemplo, combina la detección propia del tipo A con mayor inmunidad frente a perturbaciones. Es una solución práctica cuando la maquinaria es compatible con tipo A pero el entorno eléctrico es exigente.
Antes de instalar un inmunizado para resolver un disparo, conviene descartar una fuga real. Medir el aislamiento, revisar cables flexibles, enchufes, cajas de conexión y filtros dañados evita ocultar una avería bajo una protección más tolerante.
Diferencial auto rearmable: continuidad con condiciones
Un diferencial auto rearmable puede ser útil cuando una desconexión implica parar una bomba, perder una cámara de conservación, dejar sin servicio una ventilación o desplazarse para rearmar un cuadro remoto. El equipo verifica la situación y realiza intentos de reconexión según su configuración.
No debe utilizarse de forma indiscriminada en maquinaria con partes móviles, zonas de trabajo peligrosas o equipos que puedan arrancar automáticamente creando un riesgo para personas. La lógica de mando y las condiciones de seguridad de la máquina mandan sobre la conveniencia de recuperar alimentación sin intervención humana.
En aplicaciones adecuadas, el auto rearme reduce desplazamientos y mejora la disponibilidad. En aplicaciones con riesgo de rearranque, es preferible exigir una orden manual de puesta en marcha tras recuperar la alimentación. El diferencial protege la instalación, pero no sustituye las funciones de seguridad de la maquinaria.
Comprobaciones antes de seleccionar el diferencial
Para comprar la referencia correcta, revise la placa y el manual de la máquina, especialmente si incorpora variador o electrónica de potencia. Confirme si la alimentación es monofásica o trifásica, si existe neutro, la intensidad prevista del circuito y el tipo de corriente residual indicado por el fabricante.
También conviene analizar si el cuadro alimenta una sola máquina o varias, si hay diferenciales aguas arriba y si se requiere continuidad de servicio. En instalaciones existentes con disparos, una pinza de fugas permite saber si el problema es acumulación de corriente residual, una perturbación transitoria o un defecto de aislamiento real.
La certificación oficial, el marcado CE, la compatibilidad con la envolvente del cuadro y la disponibilidad de recambios son criterios prácticos. En Bogas Electronics, la elección puede concretarse a partir de parámetros claros: sensibilidad, intensidad, polos, tipo de diferencial, inmunización y función de auto rearme.
Un diferencial bien elegido no es el más caro ni el más sensible sin más. Es el que responde a la electrónica de la maquinaria, mantiene la protección exigida y evita que una parada evitable se convierta en una incidencia de trabajo.
Para comparar soluciones compatibles, consulta nuestra selección de interruptores diferenciales. Si la maquinaria incorpora variadores o electrónica de potencia, revisa también el diferencial Type F-SI de 40A.