Un cargador de vehículo eléctrico no admite decisiones genéricas en el cuadro. Al elegir los mejores diferenciales para cargadores eléctricos, el criterio no es solo que dispare a 30 mA: hay que comprobar la detección de corriente continua, la configuración del propio cargador, el número de fases y la calidad de red de la instalación.
Un diferencial mal seleccionado puede provocar disparos intempestivos, dejar sin protección adecuada el punto de recarga o, en el peor caso, afectar al funcionamiento de los diferenciales situados aguas arriba. Por eso conviene partir de la ficha técnica del wallbox y de los requisitos aplicables a la instalación, no de la referencia que se ha usado habitualmente en una vivienda.
Qué diferencial necesita un cargador eléctrico
La protección diferencial de un punto de recarga debe adaptarse a las corrientes residuales que puede generar el equipo. Los vehículos eléctricos y sus cargadores incorporan electrónica de potencia, rectificación y control, elementos que pueden producir componentes de corriente continua residual. Esta corriente continua puede llegar a saturar un diferencial convencional y comprometer su capacidad de detección.
En instalaciones de recarga en España, la ITC-BT-52 establece las condiciones aplicables a la infraestructura para la recarga de vehículos eléctricos. En la práctica, la solución habitual será instalar un diferencial de 30 mA dedicado al circuito de recarga y escoger su tipo conforme a las protecciones de corriente continua que integre, o no, el cargador.
No existe un único modelo que sea el mejor para todos los casos. La elección correcta depende de si el wallbox incorpora detección de corriente continua residual de 6 mA, de si la línea es monofásica o trifásica y de las perturbaciones presentes en la instalación.
Tipo A o tipo B: la decisión principal
Diferencial tipo A con detección de 6 mA CC en el cargador
Un diferencial tipo A detecta corrientes residuales alternas senoidales y corrientes pulsantes con componente continua. Es una opción habitual para cargadores eléctricos cuando el propio wallbox incorpora un dispositivo de detección de corriente continua residual de 6 mA, también denominado RDC-DD.
En esta configuración, el cargador vigila la posible aparición de corriente continua de fuga. Si detecta un valor igual o superior a 6 mA, debe interrumpir la carga antes de que esa componente pueda afectar al diferencial tipo A instalado en el cuadro. El resultado es una solución técnicamente válida y, por lo general, más competitiva en coste que un diferencial tipo B externo.
No basta con que el fabricante indique de forma comercial que el cargador es compatible con tipo A. Hay que verificar expresamente que integra detección de 6 mA CC y que dicha función está contemplada para la instalación prevista. Si no aparece claramente en la documentación técnica, no debe darse por hecho.
Diferencial tipo B cuando no hay protección CC integrada
El diferencial tipo B está diseñado para detectar, además de las corrientes propias de un tipo A, corrientes residuales continuas lisas. Es la alternativa necesaria cuando el punto de recarga no integra una detección de 6 mA CC adecuada o cuando el fabricante exige expresamente este tipo de protección.
Su precio suele ser superior, pero responde a una capacidad de detección más amplia. No es un sobrecoste arbitrario: evita que una corriente continua residual pueda bloquear o reducir la sensibilidad de un diferencial convencional instalado en la misma línea o aguas arriba.
Para una línea de recarga sin RDC-DD integrado, un diferencial tipo B de 30 mA dedicado al circuito es la elección técnica de referencia. Antes de comprar, revise la tensión, el número de polos, la intensidad nominal y la compatibilidad con la arquitectura de la instalación.
¿Tiene sentido un diferencial tipo F para un wallbox?
El tipo F ofrece mayor tolerancia frente a determinadas frecuencias compuestas y corrientes residuales generadas por equipos con variadores o electrónica de control. Puede ser útil en aplicaciones específicas, especialmente cuando el fabricante del equipo lo prescribe o cuando se busca una mayor inmunidad frente a perturbaciones.
Sin embargo, un tipo F no sustituye automáticamente la necesidad de cubrir la corriente continua residual asociada a la recarga de vehículos eléctricos. Si el cargador no incorpora detección de 6 mA CC, la protección debe resolverse mediante un tipo B o mediante la solución expresamente indicada por el fabricante y la normativa aplicable.
El tipo AC no es una opción recomendable para una línea de recarga moderna. Está pensado para corrientes alternas senoidales puras y no ofrece la cobertura adecuada para la electrónica presente en los cargadores actuales.
Sensibilidad, polos e intensidad nominal
La sensibilidad más habitual en un circuito de recarga es de 30 mA, orientada a la protección adicional de las personas. Debe instalarse como protección dedicada del punto de recarga, evitando compartir diferencial con otros circuitos de vivienda, local o nave cuando sea posible. Así se limita el alcance de una desconexión y se facilita el diagnóstico si aparece una fuga.
En un cargador monofásico se empleará normalmente un diferencial de 2 polos. Para un cargador trifásico, la configuración será de 4 polos. La elección debe corresponderse con el esquema de alimentación y con los conductores activos que deben quedar desconectados.
La intensidad nominal del diferencial, por ejemplo 40 A, 63 A o superior, no se elige por la potencia del coche, sino por la intensidad prevista en la línea y por la protección magnetotérmica asociada. El diferencial debe soportar la corriente de servicio del circuito sin trabajar al límite. En una línea monofásica protegida con magnetotérmico de 32 A, un diferencial de 40 A puede ser correcto; en una instalación trifásica de mayor intensidad, puede requerirse 63 A u otra configuración superior.
El magnetotérmico sigue siendo imprescindible. El diferencial detecta fugas a tierra, mientras que el magnetotérmico protege frente a sobrecargas y cortocircuitos. Son protecciones complementarias, no intercambiables.
Diferenciales inmunizados: menos disparos, no menos protección
En instalaciones con electrónica, fotovoltaica, climatización, variadores, iluminación LED o varios equipos conectados, los disparos intempestivos son un problema real. Un diferencial tipo A-SI o inmunizado puede ofrecer una mayor resistencia frente a transitorios, armónicos y perturbaciones de red, reduciendo desconexiones que no corresponden a un defecto persistente.
Esta característica es especialmente interesante si el cargador se instala en un cuadro ya cargado de equipos electrónicos o en una vivienda con inversor solar. También puede ser una buena decisión en comunidades, pequeños comercios y garajes donde una parada de recarga genera avisos, desplazamientos y tiempo de diagnóstico.
La inmunización no cambia el tipo de detección de corriente residual necesario. Un tipo A-SI sigue necesitando que el cargador disponga de detección de 6 mA CC si se utiliza como protección para recarga. Si el wallbox no ofrece esa función, la alternativa sigue siendo un tipo B compatible.
¿Conviene instalar un diferencial auto rearmable?
Un diferencial auto rearmable aporta continuidad de servicio. Tras un disparo, el equipo analiza las condiciones de la red y puede intentar restablecer el suministro si la causa ha desaparecido. Para cargadores situados en segundas residencias, garajes comunitarios, instalaciones sin vigilancia o negocios con horarios amplios, esta función puede evitar desplazamientos innecesarios.
No debe plantearse como una forma de ocultar averías. Si existe una fuga permanente, un fallo de aislamiento o un defecto en el vehículo o el cargador, el diferencial debe mantenerse disparado. Los equipos auto rearmables trabajan con intentos y tiempos controlados, pero requieren una instalación correctamente verificada y una selección adecuada del tipo de diferencial.
La decisión tiene sentido cuando el coste de una interrupción es mayor que el coste adicional del equipo y cuando se necesita recuperar la carga tras perturbaciones puntuales. Para un punto de recarga doméstico sencillo y supervisado, un diferencial convencional de la clase correcta puede ser suficiente.
Errores que conviene evitar al seleccionar la protección
El primer error es instalar un diferencial tipo AC por precio o disponibilidad. El segundo es montar un tipo A sin confirmar la detección de 6 mA CC del wallbox. El tercero consiste en utilizar un único diferencial para toda la vivienda y el cargador, lo que aumenta el riesgo de dejar sin servicio varios circuitos por una incidencia en la recarga.
También es frecuente confundir la intensidad nominal del diferencial con la protección contra sobreintensidades. Un diferencial de 63 A no protege una línea de 63 A frente a una sobrecarga: esa tarea corresponde al magnetotérmico, que debe calcularse según la sección del cable, el método de instalación, la longitud de la línea y la potencia contratada o disponible.
Por último, hay que revisar la coordinación con las protecciones aguas arriba. En cuadros con varios diferenciales, puede ser necesario estudiar la selectividad temporal y la distribución de circuitos para que un defecto en el cargador no desconecte toda la instalación.
Cómo elegir la referencia correcta
Antes de comprar, confirme cuatro datos: si el cargador incorpora RDC-DD de 6 mA, si la alimentación es monofásica o trifásica, la intensidad del circuito y el nivel de inmunidad que requiere la instalación. Con esa información, la elección suele quedar bien definida.
Para un wallbox monofásico con detección de 6 mA CC, un tipo A o tipo A-SI de 30 mA y 2 polos, dimensionado a la intensidad de la línea, será normalmente la solución adecuada. Para un cargador trifásico con esa misma detección integrada, la configuración pasará a 4 polos. Si no existe protección de corriente continua en el cargador, debe valorarse un tipo B de 30 mA, también en 2P o 4P según corresponda.
En Bogas Electronics, la ventaja de trabajar con diferenciales por tipo, sensibilidad, polos e intensidad es poder ajustar la referencia a la necesidad real del cuadro. En recarga eléctrica, pagar menos solo tiene sentido cuando el dispositivo elegido cumple exactamente la función que la instalación necesita.
La mejor compra no es el diferencial más caro ni el más habitual: es el que coincide con la tecnología del cargador, protege el circuito sin disparos innecesarios y permite dejar documentada una instalación segura desde el primer día.